EL VALOR DEL VOTO Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Todavía se contaban los votos en muchas de las casillas instaladas en todo el país y los resultados de la lucha incansable de muchos mexicanos, liderados por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por democratizar la vida política y social del país rendía sus primeros frutos.

Porque poco después de las ocho de la noche del 1 de julio, el reconocimiento al triunfo electoral de AMLO, por parte del presidente del PRI, René Juárez Cisneros y del candidato de la coalición “Todos por México”, José Antonio Meade Kuribreña, además de disipar el miedo y la zozobra que generaba su posible resistencia a aceptar la derrota, llevó a todo México, de un estadio de república bananera a la percepción de pertenecer un país democrático y de primer mundo en cuanto a democracia se refiere.

EL VALOR DEL VOTO Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA
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Porque poco después de las ocho de la noche del 1 de julio, el reconocimiento al triunfo electoral de AMLO, por parte del presidente del PRI, René Juárez Cisneros y del candidato de la coalición “Todos por México”, José Antonio Meade Kuribreña, además de disipar el miedo y la zozobra que generaba su posible resistencia a aceptar la derrota, llevó a todo México, de un estadio de república bananera a la percepción de pertenecer un país democrático y de primer mundo en cuanto a democracia se refiere.

Porque se enterró, con esta simple acción, gracia a la presión ejercida por la alta participación ciudadana en las urnas, la práctica de los reiterados fraudes electorales en el ámbito federal y local y se recuperó, en una sola noche, la confianza en las instituciones representadas por el Instituto Nacional Electoral (INE) y la de casi todos los organismos electorales locales en el interior del país.

Esta acción democrática fue secundada por el candidato de la coalición México al Frente, Ricardo Anaya y posteriormente, por el presidente Enrique Peña Nieto y hasta la inesperada felicitación a AMLO de parte del presidente de los Estados Unidos, Donal Trump, contribuyó a esta percepción.

Sin quitarles los méritos al liderazgo y a la acertada dirigencia de Andrés Manuel López Obrador, en el triunfo electoral de la izquierda en México, ni a los hombres y mujeres que se agrupan a su alrededor, la derrota al sistema opresor es obra, también, de millones de ciudadanos que desde sus trincheras hicieron posible esta victoria.

Como no reconocer la contribución de la periodista Carmen Aristegui, por ejemplo, quién con su trabajo profesional cimbro al sistema con la investigación y publicación del reportaje periodístico de la Casa Blanca y cuya osadía le provocó la persecución del Estado, acoso que actualmente padece.

Muchos otros medios de comunicación y periodistas con su trabajo igualmente contribuyeron a esta derrota, como el Portal de Noticias Animal Político y la Revista Proceso, quienes, tal vez sin proponérselo, con sus investigaciones en las que exhibieron la grosera y cínica corrupción de la clase política priista, influyeron en la apertura de los medios tradicionales, obligándolos a cambiar su línea editorial y a abrirse a otras corrientes de pensamiento distintas a los grupos de poder e incluso a informar y dar seguimiento a los casos de corrupción denunciados por estos medios alternativos.

Otros modestos medios en Internet, con sus análisis y opiniones influyeron indudablemente en este triunfo, sin dejar de mencionar a organizaciones de la sociedad civil, profesionistas, estudiantes, artistas y miles de ciudadanos que utilizaron las redes sociales para arropar al candidato de los ataques y de la feroz guerra sucia instrumentada desde el poder para debilitar al candidato de Morena.

Sin ser parte de la estructura electoral que ganó la elección, otros movimientos sociales también se confrontaron al sistema, aportando con su lucha su granito de arena en su derrocamiento, como los Autodefensas de Michoacán; la lucha incansable de los padres de los 43 jóvenes de la escuela rural de Ayotzinapa, para que se aclare su desaparición y se castigue a los responsables.

Gracias a ese activismo político ciudadano y apartidista, los intentos de fraude se frustraron, así como los experimentos de manipulación, como aquella encuesta publicada por el diario Reforma en donde se presumía que los jóvenes favorecían a Ricardo Anaya.

Estrategia frustrada ante la reacción contraria que género ese desafortunado periodicazo, que mereció la respuesta de miles de jóvenes de escuelas públicas y privadas desmintiendo al diario en cuestión.

De ahí la gran responsabilidad de Andrés Manuel López Obrador, de su equipo de gobierno, de los representantes populares que ganaron en estas elecciones y del partido Morena, de cumplir con las promesas de campaña.

Porque los ciudadanos ya cumplimos votando Morena en todas las boletas, y arropando la candidatura haciendo oídos sordos a la guerra sucia, a calumnias, manipulación y triquiñuelas, ahora les toca a ellos cumplir con su parte, porque los mexicanos no vamos a aceptar un engaño más ya maduramos, y sabemos cómo hacer valer nuestro voto y si no que pregunten en Hidalgo.

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