CRÓNICA

¡Este día es de fiesta, no es de lucha ni de protesta! desfile del Primero de Mayo del SNTE

¡Este día es de fiesta, no es de lucha ni de protesta! desfile del Primero de Mayo del SNTE

La Sección XV, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) como cada año, conmemoró el Primero de Mayo, en esta ocasión, a ritmo de batucada, bandas de viento y porras a sus dirigentes.

Por las principales calles de la ciudad de Pachuca, demostraron su fuerza y la unidad de su agrupación, pero débilmente pidieron respeto y cumplimiento a sus mermadas conquistas laborales.

Sin mencionarlo, sustituyeron la típica consigna que retumba cada año por casi todo el mundo: ¡Este día no es de fiesta, es de lucha y de protesta!, por un desfile en un ambiente festivo y circo, en el que se olvidó rendir homenaje a los Mártires de Chicago.

Sindicalistas ejecutados en 1886, después de haber iniciado una huelga en la que reivindicaron el derecho a limitar la jornada laboral a 8 horas y en cuyo honor se celebra, en casi todo el mundo, el Primero de Mayo como el día del trabajo o el día del obrero.

Sin mencionarlo, sustituyeron la típica consigna que retumba cada año por casi todo el mundo: ¡Este día no es de fiesta, es de lucha y de protesta!, por un desfile en un ambiente festivo y circo, en el que se olvidó rendir homenaje a los Mártires de Chicago.

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Sindicalistas ejecutados en 1886, después de haber iniciado una huelga en la que reivindicaron el derecho a limitar la jornada laboral a 8 horas y en cuyo honor se celebra, en casi todo el mundo, el Primero de Mayo como el día del trabajo o el día del obrero.

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Tampoco hubo espacio para recordar la huelga de Cananea, en el estado de Sonora.

Aquel primero de junio de 1906, en el que cientos de mineros de la empresa estadounidense Cananea Consolidated Copper Co. se fueron a huelga, motivados por la inconformidad que generaban las pésimas condiciones laborales y los horarios de 12 horas y sin ningún día de descanso.

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La represión del gobierno del estado apoyado por soldados gringos y el encarcelamiento de sus líderes y varios mineros muertos en el proceso, fue la respuesta al pliego petitorio presentado a la empresa en aquella ocasión por lo mineros, y que contenía entre otros puntos: la jornada laborar de ocho horas, un salario mínimo de cinco pesos y derecho a ascenso.

La consigna de ¡unidad!, ¡unidad¡, repetida por los organizadores e ignorada por los más de 45 mil profesores, de las escuelas públicas de los 84 municipios de la entidad, buscaba tal vez, que se olvidaran los hechos históricos del 7 de enero de 1907, en Río Blanco, Veracruz, fecha en la que muchos obreros murieron a manos de militares del gobierno de Porfirio Díaz, al romper un motín de trabajadores, frente a una  empresa textil, para protestar por los salarios bajos, jornadas de hasta 16 horas, sin horario razonable para comer y la prohibición a la organización.

Como sucede en el país del revés, en lo que la política partidista ha convertido al México contemporáneo, por más de siete horas los profesores de preescolar, primaria y secundaria de cientos de comunidades y ciudades de la entidad, encabezados por su líder, Luis Enrique Morales Acosta, en este ambiente de festivo sólo falto hacer explicitó su agradecimiento al presidente Enrique Peña Nieto, por la imposición de la Reforma Educativa y las pérdidas de gran parte de sus prestaciones ganadas en décadas de lucha sindical.

¡Unidad¡, ¡Unidad¡, ¡Unidad!, remachaban una y otra vez a los trabajadores de la educación, acostumbrados a repetir a los niños mexicanos los programas educativos diseñados por burócratas que desconocen del tema, por las cupulas empresariales y hasta por organismos internacionales.

El grito de ¡¡Unidad!!, ¡¡Unidad!!, ¡¡Unidad!!, así como las playeras y gorras blancas y casi las mismas consignas en sus lonas y por supuesto lo colores azul y naranja, fueron el uniforme en esta ocasión.

Naranja y azul, quizás anticipándose a la imperiosa necesidad de quitarse las máscaras para sumarse a la cargada en contra del candidato puntero en la carrera por la presidencia del país, Andrés Manuel López Obrador.

No importa que a quién se tenga que apoyar sea nuevamente a un candidato del PAN, el partido de los empresarios y de la derecha conservadora, con intereses contrarios a los de los trabajadores.

El partido que, junto al nuevo PRI, en los discursos se pronuncian preocupados por la generación de empleos, de mejores salarios, de mejores condiciones de trabajo, pero los que desde la presidencia de la República y en las cámaras senadores y diputados, han legalizado la explotación obrera, en favor de la acumulación de riquezas de unos cuantos.

¡SNTE!, ¡SNTE!, ¡SNTE!, ¡Unidad!, ¡Unidad!, ¡Unidad¡ exigía remachar la dirigencia, sin resultado a sus agremiados, obligados a participar y a reprimir su disgusto con la política laboral de los últimos 18 años, señaló el profesor Pedro Soto.

Recordó que contra natura la dirigencia del SNTE en la época de Elba Esther Gordillo llevó al PAN del empresario Vicente Fox Quesada a la presidencia de país; con las mismas siglas, el gremio apoyo al derechista y conservador Felipe Calderón Hinojosa y después al presidente del nuevo PRI, Enrique Peña Nieto.

Pero, en resumen, estos tres últimos gobiernos empresariales que llegaron al poder con la ayuda del Sindicato de Maestros pagaron los apoyos brindados con la Reforma laboral que terminó con los beneficios que de alguna manera equilibraban la desigualdad que existe entre obreros y los dueños de las empresas, en este caso los gobiernos federal y estatal.

 Y la imposición de una Reforma Educativa, de la que sólo se conoce su aspecto punitivo y la satanización y persecución mediática del gremio.

Con el puño en alto y micrófono en mano, en islas estratégicamente ubicadas en el trayecto del desfile, los organizadores animaban a los mentores y vigilaban que nadie se saliera del guion, mientras otros, ubicados en los cruces de las calles, tomaban notas e impedían que alguien se saliera del cauce del rio de gente o reportaban a quién opacara el acto teatral perfectamente planeado.

¡¡Unidad!!, ¡¡Unidad!!, ¡¡Unidad!!, fue la arenga elegida por la dirigencia sindical como catarsis para evitar que cualquier otra de inconformidad despertara la molestia reprimida del docente, actualmente perseguido y desprestigiado por la cupula empresarial del país, del gobierno federal y de los partidos políticos a los que les han servido en diferentes momentos de la lucha política electoral del país.

Inconformidad que por puro protocolo se tenían que mencionar: Evaluar para mejorar, no para sancionar; reactivación inmediata de la carrera magisterial; carrera administrativa; la contratación de más especialistas en el ISSSTE.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas para la dirigencia, ya que no faltaron en la marcha los contingentes que sutilmente demostraron su descontento ataviados con el color guinda del partido Morena, única oferta política para la presidencia del país, que se ha manifestado en contra de la Reforma Educativa y a favor de los derechos laborales de los trabajadores.

O los virulentos contingentes que desentonaron con el ordenado y bonito desfile, como el protagonizado por profesores del Valle del Mezquital.

A unos metros de terminar su participación en el desfile, y al pie del Reloj Monumental de la ciudad de Pachuca, retumbó la consigna: ¡¡Esta marcha concluirá en la Huelga Nacional!!

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 La reprimenda violenta a la grave falta y la demostración del control a la que han sometido al gremio a manos de su dirigencia y del Gobierno del estado, no se hizo esperar.

El líder de la Federación de Organizaciones Independientes (FoideH), Oscar Pelcastre, “el perro”, al frente de por lo menos cincuenta golpeadores ataviados con playeras y gorras del SNTE, provocaron a los maestros, intentando arrancarles de las manos la lona con sus demandas.

“¡Por atrás!” ordenaba el perro a uno de sus seguidores, orden que no fue escuchada al ver la reacción de los mentores, quienes sin problema sometieron y tundieron a golpes a por lo menos dos de los provocadores, que fueron abandonados por sus compañeros, ante la evidente ventaja en número de los sindicalistas.

Metros adelante, los golpeadores volvieron a amagar sin resultado, pero no desistieron de su intento, hasta que los trabajadores inconformes concluyeron su participación en el desfile del Día del Trabajo y del líder en turno del SNTE.

Acto que contrastó con las manifestaciones obreras exigiendo mejores salarios y condiciones dignas de trabajo.

  

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